Close-up of a runflat tire and black alloy wheel on a car in a garage setting. ¿Alguna vez has sufrido un pinchazo en la carretera? Las ruedas runflat son una solución innovadora que nos permite continuar conduciendo hasta 80 km a una velocidad de 80 km/h después de perder presión de aire.

De hecho, los neumáticos runflat están diseñados con flancos reforzados que soportan el peso del vehículo cuando ocurre una pérdida de presión. Esto significa que, en caso de pinchazo, no tendremos que detenernos inmediatamente en lugares potencialmente peligrosos. Sin embargo, para aprovechar al máximo estas ventajas, es fundamental saber identificar cuándo nuestros neumáticos runflat presentan daños que podrían comprometer su funcionamiento.

En este tutorial paso a paso, aprenderemos a detectar los signos de desgaste y daño en los neumáticos runflat, asegurando así nuestra seguridad en la carretera. Aunque estos neumáticos especiales representaban menos del 1% de las ventas de neumáticos de reemplazo en Estados Unidos en 2005, su uso ha crecido considerablemente por las ventajas que ofrecen. Vamos a descubrir cómo mantenerlos en óptimas condiciones.

¿Qué es un neumático runflat y por qué es diferente?

Los neumáticos runflat representan una evolución significativa en la tecnología de ruedas. Estos neumáticos especiales, también conocidos como neumáticos autoportantes o de movilidad extendida, están diseñados específicamente para continuar funcionando temporalmente después de sufrir una pérdida total o parcial de presión de aire. A diferencia de los neumáticos convencionales, que se vuelven prácticamente inservibles tras un pinchazo, los runflat permiten seguir conduciendo durante una distancia limitada hasta llegar a un lugar seguro para su reparación o reemplazo.

Cómo funciona un neumático runflat

La tecnología runflat se basa principalmente en dos enfoques diferentes. El primero consiste en introducir un soporte interior donde se apoya la banda de rodamiento cuando falta presión en el neumático. La segunda, más común, implica reforzar significativamente los flancos para limitar la deformación del neumático durante la pérdida de presión.

Los neumáticos runflat incorporan flancos robustecidos que actúan como estructura autoportante. Estos flancos reforzados son la clave de su funcionamiento, ya que:

Esta estructura reforzada permite que, incluso sin presión, el neumático mantenga una estabilidad suficiente durante un tiempo limitado. Algunos fabricantes, como Yokohama, han desarrollado sistemas específicos como el ZPS (Zero Pressure System) que incorpora refuerzo lateral de alta rigidez, relleno de ceja de apoyo, compuesto de banda con nanotecnología y surcos variables para optimizar su rendimiento en condiciones críticas.

El relleno del talón, fabricado con un tipo especial de caucho, combate la acumulación de calor, un problema habitual cuando se conduce con presión reducida. Los flancos y hombros reforzados están diseñados para soportar temperaturas más altas de lo normal, permitiendo esa circulación prolongada sin presión.

Ventajas frente a neumáticos convencionales

Los neumáticos runflat ofrecen múltiples beneficios respecto a los neumáticos estándar, particularmente en situaciones de emergencia. Entre sus principales ventajas destacan:

  1. Mayor seguridad vial:
    • Mantienen el control del vehículo incluso tras perder presión o sufrir un pinchazo
    • Reducen significativamente el riesgo de que el neumático se salga de la llanta
    • Permiten evitar paradas peligrosas en carreteras transitadas o zonas inseguras
    • Disminuyen el riesgo de accidentes debido a reventones inesperados
  2. Comodidad y tranquilidad:
    • No es necesario cambiar el neumático inmediatamente en la carretera
    • Permiten autonomía de hasta 80 km a velocidad limitada de 80 km/h
    • Eliminan la necesidad de detenerse en lugares poco seguros o con mal tiempo
    • Proporcionan mayor tranquilidad al conductor, especialmente en viajes largos
  3. Ventajas prácticas:
    • Ahorro de espacio en el maletero al prescindir de la rueda de repuesto
    • Reducción del peso total del vehículo, mejorando potencialmente el consumo
    • Ahorro de materias primas, con menor impacto medioambiental
    • Eliminación de la necesidad de herramientas para cambio de rueda

Por otra parte, durante la conducción normal (sin pinchazo), algunos neumáticos runflat ofrecen un rendimiento comparable o incluso superior a los neumáticos convencionales. Dependiendo del diseño específico, ciertos modelos pueden tener mejor resistencia a la rodadura, mientras que otros presentan una conducción más firme debido a sus paredes laterales reforzadas.

Estos neumáticos resultan particularmente beneficiosos para conductores que realizan viajes frecuentes por carreteras poco transitadas, de noche o en zonas con clima adverso. Imagina encontrarte en una autopista a 120 km/h y sufrir una pérdida repentina de presión: con neumáticos convencionales la situación podría ser catastrófica, mientras que con runflat podrías mantener el control y buscar un lugar seguro sin maniobras arriesgadas.

Importancia del sistema TPMS

Un elemento absolutamente fundamental para el funcionamiento seguro de los neumáticos runflat es el Sistema de Monitoreo de Presión de Neumáticos (TPMS). Este sistema no es opcional sino imprescindible por varias razones críticas.

Debido al refuerzo en los flancos de los neumáticos runflat, es significativamente más difícil identificar visualmente un pinchazo en comparación con los neumáticos convencionales. Un conductor podría continuar circulando sin percatarse de la pérdida de presión, excediendo los límites seguros de distancia y velocidad recomendados tras un pinchazo.

El sistema TPMS funciona mediante sensores ubicados en el interior de los neumáticos que:

Todos los vehículos equipados con neumáticos runflat deben contar con este sistema, ya que es la única manera fiable de detectar una pérdida de presión. De hecho, es tan importante que la normativa española exige, desde el 1 de noviembre de 2014, que todos los coches nuevos matriculados incorporen un sistema TPMS como medida de seguridad estándar.

Los fabricantes recomiendan encarecidamente instalar neumáticos runflat únicamente en vehículos que ya venían equipados originalmente con este tipo de ruedas (ya sea de serie o como opción), precisamente porque estos vehículos ya cuentan con el sistema TPMS necesario.

Aunque los neumáticos runflat representan una tecnología avanzada con numerosas ventajas, su correcto funcionamiento depende de este sistema de alerta, sin el cual el conductor no podría aprovechar plenamente sus beneficios de seguridad y movilidad extendida.

Inspección visual: detecta daños a simple vista

Realizar inspecciones regulares de tus neumáticos runflat es fundamental para garantizar tu seguridad en la carretera. A diferencia de los neumáticos convencionales, estos requieren una atención especial debido a su estructura reforzada. Examinarlos cuidadosamente te permitirá detectar problemas antes de que se conviertan en situaciones peligrosas.

Grietas o cortes en los flancos

Los flancos de los neumáticos runflat son particularmente importantes de revisar, ya que constituyen la zona reforzada que permite continuar circulando tras una pérdida de presión. Existen seis categorías principales de daños en esta área que debes identificar:

Recuerda inspeccionar tanto el flanco exterior como el interior, ya que este último no es visible al examinar el vehículo estacionado y también puede presentar daños.

Desgaste irregular de la banda de rodadura

Un patrón de desgaste anormal en tus neumáticos runflat puede indicar diversos problemas mecánicos o de uso. Los principales tipos incluyen:

El desgaste mayor en ambos bordes externos suele indicar una presión insuficiente, mientras que si ocurre en la parte central, probablemente el neumático ha sido sobreinflado. Por otra parte, un desgaste moteado o irregular sin patrón definido generalmente se debe a un mal equilibrado de las ruedas.

Los neumáticos runflat cuentan con indicadores de desgaste espaciados uniformemente a lo largo de la banda de rodadura que te permiten identificar cuándo se ha alcanzado la profundidad mínima legal (1,6 mm). Un dibujo insuficiente reduce significativamente el agarre, especialmente en condiciones de lluvia, aumentando el riesgo de aquaplaning.

Deformaciones o abultamientos visibles

Una hernia o abultamiento en el flanco del neumático runflat es uno de los problemas más graves que requiere atención inmediata. Se manifiesta como una protuberancia visible y representa un daño estructural interno.

Esta deformación aparece cuando la estructura metálica interior del neumático se ha dañado, generalmente tras golpes fuertes contra bordillos, baches o por circular con presión incorrecta. El impacto pellizca el neumático entre la llanta y el objeto golpeado, provocando que las capas internas se rompan y el aire se filtre hacia las zonas exteriores.

Nunca debes continuar circulando con un neumático que presenta abultamientos, incluso si es runflat, ya que existe un alto riesgo de reventón repentino que podría causar la pérdida de control del vehículo.

Marcas de impacto o golpes

Los impactos fuertes pueden provocar daños menos evidentes que un abultamiento pero igualmente peligrosos. Después de golpear un bordillo, caer en un bache profundo o pasar sobre escombros, realiza siempre una inspección detallada.

Las marcas de impacto pueden aparecer como decoloraciones, hundimientos leves o incluso pequeñas grietas en la zona afectada. Aunque los neumáticos runflat están diseñados para resistir mejor los impactos gracias a sus flancos reforzados, no son indestructibles.

Si detectas cualquier marca sospechosa tras un golpe fuerte, especialmente si notas vibraciones inusuales al conducir, es recomendable acudir a un profesional para una evaluación completa. Recuerda que los daños pueden no ser inmediatamente visibles y manifestarse con el tiempo o con el aumento de temperatura durante la conducción.